“El Coco”.
Antonio Magaña.
Detrás de la alarma desatada por el virus de la influenza A H1N1, se encuentran los intereses de la industria farmacéutica, sobre todo de la que elabora el Tamiflu. Eso se asegura en un documental, de Julián Aterini, que circula en la Internet.
Aterini cuenta que en 1995 apareció el virus H5N1 de la gripe aviar. Que en septiembre del 2005, la OMS informó que por esa pandemia podían morir 7.4 millones de personas. Que en noviembre de ese, año George W. Bush dijo que morirían 2 millones de norteamericanos por esa infección, y destinó más de 7 mil millones de dólares para enfrentar la pandemia y producir el tamiflu.
Al final no murió ningún estadounidense y en el mundo se registraron 272 defunciones. Aterini comenta que algo similar sucede con la gripe de los puercos. Los terrícolas están histéricos por el posible contagio de la enfermedad, la cual relacionan con la muerte.
Hasta septiembre del 2009 se han registrado menos de 2900 defunciones en el mundo por la influenza H1N1, 226 de ellas en México, país en donde surgió la puerca enfermedad. A pesar de la baja mortandad los mexicanos viven aterrados por la gripe porcina, rebautizada como “Influencia HLNL” por la mentora de México.
Con el regreso a clase, los padres de familia padecen paranoia: ya no se mortifican por las cuotas escolares, ni por la compra de uniformes, sino por la influenza. Si ven que su hijo estornuda, o moquea, automáticamente piensan que está infectado del mal de los puercos.
Con la llegada del otoño, y la proximidad del invierno, creció el espanto de los mexicanos por el rebote del virus. Hasta el gobierno utiliza a la influenza como parte de su chantaje para que los diputados le autoricen el cobro de más impuestos.
La influenza porcina es como el diablo de la edad media: el mal acecha en la oscuridad, en espera de entrar al cuerpo humano para matarlo lentamente. El peligro de ser infectados por ese demonio, distrae a los ciudadanos de los grandes y graves problemas que aquejan al país.
El mes de diciembre no se relaciona con lo triste que será la navidad para millones de desempleados, sin aguinaldo, “sin christmas” sin cena, ni regalos. Diciembre no será más la época en la que nació el salvador, sino el mes en que llegaran las vacunas salvadoras.
Y tal como se comenta en el video de la “Operación Pandemia”, nadie informa que cada año la gripe estacionaria mata a 500 mil personas en el mundo. Tampoco que enfermedades prevenibles, como la malaria y la diarrea, matan a 4 millones. Nadie comenta que 10 millones mueren por enfermedades curables, como el sarampión y la neumonía.
Nadie se alarma porque en México mueren cada año 800 mil niños, menores de 4 años, por diarrea, neumonía y paludismo. Nadie se aterra porque mueren cada años mueran más de 2 mil tuberculosos. No son noticia las 5 mil defunciones anuales de mujeres por cáncer de mama y las 5 mil por cáncer cervicouterino.
No hay pánico por que 10 millones de mexicanos sufran diabetes, ni porque al año se mueran 80 mil por ese mal, más de 200 por día. Nadie se asusta por los 19 mil muertos por tabaquismo, 9 mil por cáncer de próstata, 13 mil por cirrosis hepática y 18 mil en accidentes viales.
Perdimos la capacidad de asombro ante el virus del plomo, que en los últimos tres años ha logrado que estiren la pata 15 mil mexicanos. Nadie se preocupa por buscar una vacuna para estas enfermedades, todas prevenibles, o curables, todas ellas relacionadas con los virus de la pobreza, la ignorancia y el mal gobierno, que insiste en asustarnos con que “viene el coco”.






Últimos comentarios