Nació el día de San Agapito, pero por innombrables razones sus papás no le pusieron el sonoro nombre del patrono de los niños enfermos y de las embarazadas, quien en pleno martirio dijo: “Una cabeza predestinada a llevar una corona en el cielo, no debe temer a llevar en la tierra aquello que quema y duele”
Hace 47 años, la criatura fue bautizada en la catedral de Morelia con el nombre de Felipe de Jesús. Frente a la pila bautismal, nadie imaginó que el niño moreliano, nacido en la celebración de San Agapito, sería algún día Presidente de México.
En febrero pasado, durante la inauguración del encuentro mundial de las familias católicas, el presidente Calderón reconoció a Felipe de Jesús como su “santo patrono”. Desde que entró a Los Pinos, todos los días primero de septiembre le prende una veladora a la imagen del santo alanceado, quien lo libró de ir a leer sus informes a los diputados.
Un informe en el infierno de San Lázaro, sería algo parecido al suplicio de San Agapito en el circo romano, en tiempos de Diocleciano: Interrupciones, gritos, insultos, descalificaciones; toma de tribuna y leyendas con frases como: “Espurio”, “El Presidente del Empleo”… “¿En dónde quedó el Presidente del Empleo?”. Felipe de Jesús está muy agradecido con su santo, porque: ¿Qué le puede informar a la turba enloquecida? ¿Qué le puede pregonar, de la primera mitad de su mandato, a la turba endemoniada? ¿Cómo les entera que se esfumaron, en tres años, millones de empleos?
¿De qué manera les participa que miles de personas perdieron su trabajo
y la casa que con tanto sacrificio compraron a crédito? ¿Qué les informa?: ¿Que no se crearon los empleos dignos, estables y bien remunerados que prometió en campaña? ¿Que no pudo honrar su compromiso de ofrecer salarios dignos y mejores pensiones para las personas de la tercera edad? ¿Que empeoró la recaudación? ¿Que se
incrementaron los impuestos? ¿Que durante su mandato ha caído más de un 20% el poder adquisitivo? ¿Que cada día producimos menos petróleo? ¿Que se desplomó en más de 10 puntos el Producto Interno Bruto? ¿Que se derrumbó la inversión extranjera? ¿Que la inflación se disparó? ¿Que el catarrito resulto pulmonía? ¿Que su administración tiene un déficit fiscal de más de 480 mil millones de pesos en este 2009? ¿Que los municipios están quebrados? ¿Que nuestros paisanos dejaron de enviar remesas? ¿Que somos uno de los países con menos ingreso per cápita del mundo? ¿Que México tiene un índice de desarrollo humano inferior al de Cuba? ¿Que, más o menos, van como 13 mil muertos en su guerra contra el “narco”? ¿Que, al igual que algunos ex presidentes priístas, endeudó y endeudará más al País? ¿Que aumentó el número de pobres? ¿Que las tasas de interés en lugar de bajar subieron? ¿Que se redujo el presupuesto en
educación? ¿Que no va a eliminar el impuesto de la tenencia? ¿Qué no ha resuelto los principales problemas de la sociedad mexicana? ¿Que no pudo hacer realidad su lema de campaña del crecimiento con estabilidad económica y empleo?
Lo que el Presidente va a informar por la tele y virtualmente el primero de septiembre es que: “Se crearon algunos empleos temporales. Se cambiaron refrigeradores nuevos por viejos. Se invirtió en algunas obras de infraestructura. Se congeló el precio de la gasolina. Se va a superar la crisis. La recuperación será lenta, pero positiva.
Cuando la crisis se supere, la economía será fuerte y dinámica. Cuando la crisis se supere se impulsará la inversión y se generarán los empleos”… que el Presidente del Empleo prometió crear durante su mandato. Felipe de Jesús le da gracias a sus padres por no ponerle Agapito
Calderón y a su santo patrono por hacerle el milagrito de librarlo del infierno de San Lázaro, del martirio de San Agapito, de aquello que quema y duele en la tierra.





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