La normalidad
Antonio Magaña
Para el alcalde Rodolfo Valdez Gutiérrez, “es normal” que una empresa de consultores, conformada por ex funcionarios estatales, gestione concesiones del sector público.
Es “normal el acuerdo de prestación de servicios de ACERTA Consultores con Bestway Recycling Co., Inc.”, por un millón 400 mil dólares, con el fin de obtener la concesión del relleno sanitario.
“Es normal” que ese grupo de ex funcionarios tengan acceso a información privilegiada y la utilice en su beneficio. “Es normal” negociar en corto, en lo oscurito, aprovechando los vínculos políticos.
Es normal que el ex secretario de Planeación y Finanzas, el ex contralor del Estado y el ex procurador fiscal se asocien para hacer negocios con el sector público.
“Es tan normal”, como los negocios que hacía el ex gobernador Ernesto Ruffo Appel, cuando era el Comisionista de la Frontera Norte, durante el gobierno de Fox.
“Es normal” que amistades comunes o padrinos políticos conozcan, con varios meses de anticipación, los requisitos para ganar una licitación pública.
“Es normal” saber de antemano las bases de una convocatoria porque, al final de cuentas, “las propuestas para los concursos de obra pública se entregan en sobre cerrado”.
Lo de ACERTA y Best Way Recycling, es tan normal como darles jugosos contratos de obra pública a los ex secretarios de Sidue de los gobiernos panistas.
Es normal que se les den obras y más obras a los amigos y familiares, “por invitación”. Es normal que Víctor Hermosillo construya allá, acá y acullá.
Es normal, como la constitución ex profeso de la empresa Ecopavement, la de “la máquina maravillosa”, en julio del 2008, a la que Rodolfo Valdés le asignó directamente un contrato por 61 millones, 397 mil 600 pesos.
“Es normal” haberles entregado a los socios de esa empresa, en ese mismo mes de julio del 2008, 18 millones, 419 mil 280 pesos para que viajaran a Vancouver, Canadá, a comprar el armatoste.
Es normal que la empresa no haya cumplido con el contrato, que estipula darle mantenimiento a 800 mil metros cuadrados de pavimento.
Es normal que no haya finalizado las obras en diciembre del 2008, tal y como estaba estipulado en el contrato. “Es normal” el batidero que dejó en las calles.
Es normal que los diputados y regidores no investiguen, ni cuestionen, ni llamen a cuentas al alcalde, Rodolfo “Simpatías” Valdez por la transa de la máquina maravillosa.
“Es tan normal”, como cambiarle el uso de suelo a un área de conservación ecológica del Ejido Xochimilco, de Mexicali, para que URBI construya casas.
“Es normal”, “porque seguramente lo que hace falta en Mexicali son terrenos en dónde construir” y lo que sobran son áreas verdes.
“Es normal”, porque nada más hay 30 mil viviendas deshabitadas, abandonadas, vacías. “Es normal”, porque en el fraccionamiento San Pedro, de URBI, construyen su humilde vivienda un par de funcionarios municipales.
Es normal que esas viviendas las construya un representante de los organismos empresariales; es normal que las edificaciones se levanten con las generosas aportaciones del empresariado.
Es normal el tráfico de influencias, el amiguismo, el compadrazgo; es normal hacer negocios y obtener beneficios económicos desde el poder.
Es normal la arbitrariedad, la opacidad, los acuerdos en la oscuridad, los secretitos, la simulación, el ocultamiento deliberado de información pública…
Refilón: “Es normal” que les sigan dando obras a las empresas que se les cayó el edificio de estacionamientos del Centro Cívico.
Es normal el “Año de Hidalgo”: Aunque en el caso de Jorge Ramos “de Santa Anna”, fue trienio de Hidalgo.
También es normal que: Raúl Regino López Moreno ande buscando chamba en el D.F.; es normal que no quiera irse a trabajar de peluquero, como Don Regino Burrón.
Es más que normal: Que Vicente Fox diga tanta sandeces.






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